Candles and chrysanthemums on Czech graves during Dušičky, All Souls' Day

Dušičky – el día checo de las velas y recuerdos 🕯️

A principios de noviembre, los cementerios checos resplandecen. Miles de pequeñas llamas, crisantemos sobre las tumbas, familias que caminan despacio entre las filas. Dušičky —el Día de los Difuntos, el 2 de noviembre— es una de las tradiciones checas más tranquilas y hermosas que existen.

No es un día triste, no exactamente. Es un día para recordar. Se limpia la tumba, se enciende una vela y, de camino a casa, alguien siempre empieza a contar historias: cómo el abuelo arreglaba todo con alambre, cómo la vánočka de la abuela nunca llegaba hasta Nochebuena. El aire frío, el olor de las velas encendidas y, después, el calor de la cocina.

El sabor de los recuerdos

Cada familia tiene sabores que, por un instante, hacen volver a quienes ya no están. Una oblea que la abuela siempre guardaba en la despensa, como las obleas de vainilla Kolonáda. Una tetera de té compartida en la mesa, como una tranquila mezcla de hierbas Leros. Nada sofisticado: solo esas pequeñas cosas que conservan el recuerdo de alguien mejor que las palabras.

Tés de hierbas checos de Leros

Si estás lejos

Muchos de nuestros clientes no pueden estar junto a la tumba familiar en Dušičky: el océano es inmenso y noviembre, corto. Si ese es tu caso, enciende una vela en la ventana, prepara el té que habría hecho tu abuela y pon su dulce favorito en un platito. Las tradiciones checas viajan sorprendentemente bien. Siempre lo han hecho.

Y si quieres preparar algo para las tardes de invierno dedicadas a recordar y contar historias, aquí tienes nuestros clásicos checos, discretos, como el propio día.

Portada del libro Zlatá klasika

Estés donde estés, nos alegra llevar un pedacito del sabor de casa checa a tu mesa.

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